Reforma Agraria en Nueva Germania (San Pedro) - unos pasos adelante en la lucha por la tierra

[img_assist|nid=305|desc=Marcha en Nueva Germania 11-12-08|link=node|align=left|width=150|height=113]Los sin tierra y los campesinos pequeños, unidos en la ‘Coordinadora Distrital Sin Tierra de Nueva Germania’ luchan por obtener unas tierras en la comunidad de Oñondivepá y evitar que éstas sean deforestadas y se conviertan en un desierto de soja. Ahora parece que la lucha de ocho años va a tener resultados. Vease abajo para el vídeo (partes uno y dos) sobre este acontecimiento.

En 1887 Nueva Germania, una aldea en la provincia San Pedro, Paraguay, fue fundada por Elizabeth Nietzsche, hermana del celebre filósofo. La idea era empezar una comunidad nueva y puramente aria en un rincón tranquilo del mundo. El experimento falló y los inmigrantes se mezclaban con la gente indígena. Hoy en día, se está realizando una lucha completamente differente. Los sin tierra y los campesinos pequeños, unidos en la ‘Coordinadora Distrital Sin Tierra de Nueva Germania’ luchan para obtener un campo en la comunidad de Oñondivepá y evitar que éste sea deforestado y se convierta en un desierto de soja. Ahora parece que la lucha de ocho años va a tener resultados.

parte 1:

parte 2:

La lucha concierne 788 hectáreas de tierra predominamente forestal. Los agricultores de soja la compraron el año pasado de otros terratenientes. En este sentido este es un caso diferente de muchos otros, cuando las comunidades reclaman tierra irregularmente adquirida, tierra que hubiese tenido que ser redistribuida como parte del programa de reforma agraria.

Indígenas del asentamiento Oñondivepá han ido reclamando esta tierra por más de ocho años. Su objetivo es empezar con la producción orgánica de mate a escala reducida, que requiere la sombra de árboles y el respeto hacia la naturaleza. Esto esta contrastando en gran medida con los planes de los agricultores de soja, que ya han empezado con la deforestación de la tierra y que quieren que esta tierra se convierta parcialmente en campos de soja. Las fumigaciones regulares de agrotóxicos, que requiere la soja, llevarían consigo un gran daño medioambiental, incluida la contaminación del río y del agua potable de la gente que vive allí.

La lucha se culminó en las primeras semanas de diciembre 2008. Como sucedía en muchas partes de Paraguay, el pueblo amenazaba con ocupar los campos para evitar la deforestación y el cultivo de soja y para presionar a los terratenientes a poner en venta su tierra. El pueblo era firme en seguir todos los caminos legales posibles para evitar un agravamiento de la situación. Se lanzaba un ultimátum a los tres terratenientes brasileños y al instituto para la reforma agraria INDERT. Comunicaron que cuando las negociaciones para vender los campos y para su distribución no empezasen el 10 de diciembre, ellos ocuparían estos campos.

Las autoridades sí eran presentes este día en campamento en la carretera en frente de la tierra disputada. Pero, no había una reacción de los propietarios. La tensión aumentaba y la gente decidió visitar la finca de los propietarios, primero con una delegación de representantes, que fue seguida por una demonstración de los campesinos.
La delegación era acompañada por el coordinador del INDERT, el alcalde de Nueva Germania, la policía y los medios de comunicación.

La fuerte presión social y la visita resultaron tener éxito. Dos de los propietarios presentes declararon que estaban dispuestos a vender su tierra a INDERT. Mencionaron un precio de 8 millones de Guaranies por hectárea, que era un precio extremamente alto, comparado con los 2,5 que ellos mismos pagaron un año antes. Pero el hecho de que querían negociar es de verdad un desbloqueo importante.

La delegación volvía para encontrarse con la demonstración en medio camino entre el campamento y la finca. El desbloqueo fue aclamado por el pueblo y el sonido de eslóganes exultantes y fuegos artificiales llenaba el aire. En una votación másiva de ‘si’ todos coincidían de volver al campamento y esperar a las negociaciones de la semana siguiente.

El lunes después. los agricultores de soja organizaban una protesta en toda Paraguay en forma de lo que llaman un ‘tractorazo’, una muestra de máquinas en unas carreteras principales. ‘Ellos tienen las máquinas, nosotros somos el pueblo’, dijo Pedro Caballero, presidente de la Coordinadora Sin Tierra de Nueva Germania. Esto fue demostrado en la capital de la provincia de San Pedro de Ycumandyyn, donde miles de personas marchaban para la justicia social, la atención sanitaria y la reforma agraria.

Al día siguiente quedó claro que se estaba avanzando en el proceso, porque las primeras reuniones tenían lugar con el abogado de los propietarios. Dos días después, el jueves 18, se firmó un documento para iniciar las negociaciones. Estas podrían tardar varios meses, puesto que el instituto para la reforma agraria tenía que examinar el valor real de las tierras para llegar a un precio que sea tanto asequible como aceptable para todos los interesados. Cuando el proceso acabe bien, pueda ser el primer caso de una procuración y redistribución de unos campos adquiridos legalmente, desde la inauguración del nuevo gobierno de Lugo en agosto de 2008.

Represión y intimidación
Exactamente una semana después de que los tres nuevos propietarios compraban estas tierras, el 25 de septiembre de 2007, presentaban denuncia contra diez de los líderes del asentamiento de Onondivepa. Los brasileños no habían estado en esta zona antes y no había manera de que hubiesen podido saber quienes podrían ser los principales portavoces de los campesinos. La denuncia se basaba en unas acusaciones completamente falsas de invadir los campos, intimidar a los trabajadores y dañar la propiedad privada. Aún más absurdo: mencionaron a tres familiares de los acusados como testigos, sin que ellos mismos se enteraron.
Este tipo de denuncias y acusaciones dirigidas a los líderes campesinos son una forma de represión común y corriente.

Esto era un intento muy obvio de intentar romper la resistencia y crear una división en la comunidad local y tenía como consecuencia que diez personas perdiesen su derechos civiles durante de medio año. No les permitían hablar en público ni actuar como representantes de la comunidad. Violar esas precondiciones llevaría a una inmediata detención sin juicio. Los esfuerzos de los acusados para llevar el caso a los tribunales fallaron. El caso hubiese sido suspendido directamente por la falta completa de pruebas. El procurador Oswaldo Caballero Bricho era muy consciente del hecho que no tenía un caso sólido y por ese motivo negó llevarlo al juez, pero tampoco retiró el caso. Esto es una prueba clara de su implicación en la represión

No obstante, los intentos de silenciar las voces de la comunidad tenían una repercusión importante, porque los portavoces que eran mayoritariamente mayores, estimulaban a la generación joven a pasar a primer plano. Esto resultó ser una iniciativa excelente que en realidad reforzaba el movimiento.

Este caso es una muestra del vínculo frecuentemente señalado entre los terratenientes y el sistema judicial sobornable. Para conseguir un cambio real en el Paraguay, la reforma agraria es obviamente no el único tema.